lunes, 29 de abril de 2013

10 AÑOS


Por: Jonatan Baez, 22 años
Fotos: José Almeida

Desde fines del mes de Abril, y durante el mes de Mayo 2003, la Capital Santafesina resultó afectada por una gran inundación que cobró numerosas víctimas humanas y que causó graves daños materiales.

La ciudad de Santa Fe esta ubicada entre los ríos Salado y Paraná. Para protegerla de las inundaciones se construyeron rellenos, dragados y terraplenes, se instalaron bombas para sacar el excedente de aguas que durante una inundación puede escurrirse hacia el interior de la ciudad. No obstante, gran cantidad de población esta asentada en terrenos expuestos al riesgo de inundación.

En esa oportunidad el desastre provocado por las inundaciones estuvo vinculado con el hecho  de que uno de esos terraplenes, el terraplén Irigoyen, no se había terminado de construir. El agua del río Salado pudo entrar a la ciudad por allí para luego no podía salir porque el resto de las áreas estaban cerradas por el sistema de terraplenes con el resultado de que gran parte de la ciudad de santa fe  se transformó en una “pileta de natación”.
Finalmente fue necesario dinamitar una parte del terraplén para que el agua pudiera salir del área urbana.
 Los registros de las anteriores crecidas del río Salado indicaban que el desastre podía ocurrir, es decir, si bien la crecida del río no podría haberse evitado, si se podrían haber realizado acciones para disminuir las condiciones de riesgo en que vive gran parte de la población de Santa Fe.

CÓMO PARA OLVIDARME

Cada vez que llega esta fecha noto que ya  pasaron muchos años pero a mí no me parece lo mismo, será por que la experiencia que vivimos los santafesinos fue traumática.
Les cuento lo que viví, vi y escuche en esos días grises de abril.
Era más o menos el día 27 del mes y ya en el diario se informaba  que en Santo Tomé “crecía el Salado”, y me  acuerdo haber leído en el diario que desde el Instituto responsable de esos datos se estimaba la velocidad del paso del agua: de 2m por segundo, pero todos decían que no era para alarmarse, que la crecida sólo afectaba a los ganados y cultivos de las zonas de las colonias de San José y San Agustín;
las lluvias siguieron cayendo hasta llegar, asi, al día del “desastre y tragedia”, el día “29 de Abril de 2003, cuando en las primeras horas de esa fecha se desbordó el río Salado entrando el agua por el norte de la Ciudad en el momento en que algunas familias, por desgracia, estaban durmiendo, otros, sorprendidos igualmente pero con mayor oportunidad aunque sea para salvar sus vidas salían a los centros de evacuados que más cercanos tenían y que se habían armado espontáneamente en escuela, vecinales, etc.
Yo viviendo al sur de la ciudad en el barrio Centenario me entero por la mañana del tema, pero decían que el agua se había detenido, estacionándose en los barrios vecinos, pero llegando la noche dieron alarma en mi barrio que el agua empezaba a avanzar de nuevo dándonos a algunos, la oportunidad de salvar algunos bienes mudándolos a donde no llegaría el agua.

En mi casa, yo y mi familia embalamos algunas cosas subiéndolas arriba de algún ropero o cama cucheta pensando que el agua iba a subir pocos centímetros.
Armamos dos carpas para no dejar la cosa sola. Eran eso de las 21hs cuando el agua empezaba a fluir de las alcantarillas y boca de tormenta, viendo eso me voy a mi casa, el agua ya avanzaba por los inodoros y desagües de la casa; nos quedamos en el techo, en las carpas, mientras lloviznaba, mirando que el agua crecía más de lo que pensaba; ya cuando el agua pasó el 1,50m fue cuando sentí miedo…mire el cielo gris…lloviznaba… se veía muy poco porque no había luz, y cuando mire hacia abajo vi que ya no había más tierra, sólo se veía troncos, garrafas y algunos bultos negros que podían haber sido algunos ahogados arrastrados por las aguas.
Se escuchaban gritos de niños, y mujeres pidiendo que los sacaran de los techos donde habían armado sus refugios que ya no parecían nada seguros; por suerte en mi barrio esta cerca la defensa de la ruta Mar Argentino  donde ya acampaban varios pescadores que fueron los que nos rescataron bajo la llovizna.


Llegando a las 4 de la mañana del día siguiente yo salí en una canoa hasta la ruta donde nos alzó un comando de la policía y nos dijo que ya no era seguro estar ahí, y nos llevo a uno de los galpones del puerto que se estaba ocupando como centro de evacuados.

A las 7 de la mañana salimos de ahí y nos refugiamos en un centro de evacuados. Mas cómodos empezamos a buscar por todos lados a algunos de los integrantes de mi familia que no sabíamos dónde estaban, teniendo esa angustia de que les hubiese pasado lo peor, porque esta bien, no fue hace un siglo atrás, pero no era como en estos días que te comunicas con celulares y enseguida localizas a quien quieras, en ese tiempo había que pasar por las escuelas o Centros de evacuados, y ponerse a leer los padrones que dejaban en la entrada de los mismos. Nosotros pasamos por esos lugares buscando a mi hermanito, mi prima mayor y mis sobrinitas  pudiendo encontrarlos recién a los tres días.



Cuando el agua bajó, escurriéndose por un hueco enorme que hicieron dinamitando la ruta y la defensa Mar Argentino, volvimos algunos al barrio a limpiar nuestros hogares, encontrando todo patas para arribas, en las calles se veían montañas de mugre en cada esquina, para darles una idea parecía una zona de una película de guerra: las calles en el día estaban llenas de militares y a la noche, en medio de toda la oscuridad se oían los helicópteros que patrullaban por el aire y viéndose la luz de sus reflectores. Se veía a la gente sacando sus muebles y pertenencias a la calle, pertenencias que de seguro le habían costado mucho esfuerzo conseguirlas para tener que tirarlas todas deshechas  por el agua, a la basura.


Se sentía en el ambiente esa tristeza y angustia por perderlo todo, sobre todo se notaba en las personas mayores, quienes después de un tiempo morían de tristeza y depresión; también empezaron a aparecer las enfermedades como la hepatitis y la lectoespirosis.


En uno de esos días de limpieza en la esquina de mi casa, en el tejido de un destacamento de policía, encontraron los restos de un bebé; muchos ya lo habían visto de lejos pero sólo pensaban que era un muñeco, quién se iba a imaginar que las aguas pasaran con tanta maldad y furia como para arrastrar a un bebito de los brazos de sus padres.
En los días venideros  siguieron las malas noticias: muchas vidas se habían perdido por el paso de las aguas. Allí empecé a comprender que se trataba de una verdadera catástrofe porque perder muebles, recuerdos, y bienes materiales es muy feo pero eso se puede recuperar en cambio la vida…, la vida es una sola, y lo vale más que todo. 

jueves, 21 de marzo de 2013

Experiencia


En octubre de 2012, María José, Sabrina y Marisol, tres estudiantes de Letras, empezamos un taller de literatura en el Centro de Régimen Cerrado Manuel Belgrano, del cual participan cuatro jóvenes que se encuentran en dicha institución: Daniel, Alan, Patricio y Lucas.
Se trata de un espacio en el cual leemos, analizamos los textos y escribimos, recorriendo distintos autores y géneros literarios. Además, reflexionamos y debatimos sobre situaciones sociopolíticas, a partir de los vínculos existentes entre literatura y sociedad.
Armamos un blog en donde vamos subiendo los textos que ellos escriben y periódicamente leemos juntos los comentarios que deja allí la gente.

El Centro de Régimen Cerrado Manuel Belgrano está en la Ciudad de Buenos Aires.
Blog: http://talleresdelbelgrano.blogspot.com.ar/
Contacto: sabri_ch@hotmail.com


POEMAS:

Sin título
Autor: Alan

No sé qué hacer
no tengo
nada en mente
el papel
el lápiz
sobre mi rodilla
no sé si mi alma está en pena
o mi corazón está tachado


Sin título
Autor: Alan

Sigo aquí esperando que me
vengas a buscar
jamás olvidaré las cosas
que vivimos juntos, te amo
y te aprecio tú no tienes
precio, yo solo soy un
prisionero, solo me desespero
por verte a ti
sé que falta poco ya nos
volveremos a ver entre
nubes blancas y el cielo
celeste
mamá



Quiero y no quiero
Autor: Daniel

quiero amar
quiero besar
quiero desear
quiero abrazar

no sé qué hacer

no quiero fallar
no quiero lastimar
no quiero decepcionar
no quiero llorar
estoy perdido
estoy confundido
quiero y no quiero
quiero existir
y dejar de existir

quiero dar
no quiero perder
quiero ser feliz
no quiero vivir amargado

quiero saber
y quiero conocer
lo que es el
amor de verdad


No sé qué hacer
Autor: Patricio

No sé qué hacer
ya no soy tu principito
tu ya no eres princesa mía

No sé qué hacer
dices que te vas a enamorar,
que me vas a olvidar

No sé qué hacer
mis flores se marchitan
porque tu amor ya no les das
y si conmigo ya no estás
no sé qué hacer...


Sin título
Autor: Lucas

Cómo, cuándo, dónde, por qué y quién, yo llevo mi vida
tras un mundo a partes
y mis pensamientos y un dolor muy intenso
tal vez sea
porque no te puedo hallar
te amo.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Auschwitz



Por Daniel Silber

Todos los años, casi como un ritual, pero despojándolo de lo rutinario, desde el ICUF (Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina) recordamos que un 27 de enero de 1945, el mas extenso campo de exterminio creado por nazismo –de Auschwitz estamos hablando, que funcionaba desde 1940- fue liberado por las tropas soviéticas del Ejército Rojo.

Y lo hacemos con un doble sentido.

Uno de ellos es no olvidar las atrocidades cometidas por el fascismo para que NUNCA MAS se repitan. El traer a la memoria estos acontecimientos y de hacerlos presentes tiene por finalidad desterrar cualquier manifestación de nazifascismo (directa o enmascarada) presente y futura, y sumar nuestro esfuerzo a la construcción de una sociedad de paz, igualdad, democracia y convivencia entre todos los seres humanos, independientemente de cualquier condición.

El otro objetivo es luchar contra esa corriente repulsiva que se denomina “negacionismo”. El negacionismo del genocidio del pueblo judío (y de otros: armenios, pueblos originarios de América, Asia, Oceanía y África) y de las persecuciones sufridas  -sean quienes fueran sus ideólogos- tiene por objeto desvirtuar la historia, justificando así cualquier acción basada en el racismo o la discriminación. El negacionismo implica trivializar, justificar o aprobar esos bestiales crímenes perpetrados contra el género humano.

Por eso, cuando los fundamentalistas de distinta calaña -religiosos, políticos, ideológicos, estatales- baten los tambores de guerra, alertamos sobre el terrible peligro que conlleva, al tiempo que proseguimos trabajando para la paz y el encuentro fraterno entre personas, pueblos, culturas, naciones, estados.

En la puerta de entrada a uno de los diversos campos que componían el complejo Auschwitz  se puede leer el lema en alemán Arbeit macht frei (el trabajo hace libre), donde se puede leer que la letra "b" de "Arbeit" está puesta al revés. Esto es una muestra de protesta, de rebeldía hecha por la persona que fabricó dicho cartel, uno de los tantos prisioneros, con el que eran recibidos los deportados por las fuerzas SS que custodiaban el centro durante el periodo de funcionamiento.


Auschwitz
León Felipe


A todos los judíos del mundo,
mis amigos, mis hermanos
Estos poetas infernales,
Dante, Blake, Rimbaud
que hablen más bajo...
que toquen más bajo...
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín...
¡Oh, el gran virtuoso!
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres...
Y solo.
¡Solo!
aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante... tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, «gran cicerone»)
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue una aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa... otra cosa...
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú... no tienes imaginación,
Acuérdate que en tu «Infierno»
no hay un niño siquiera...
Y ese que ves ahí...
está solo
¡Solo! Sin cicerone...
esperando que se abran las puertas de un infierno que tú, ¡pobre florentino!,
no pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa... ¿cómo te diré?
¡Mira! Éste es un lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos los violines del mundo.
¿Me habéis entendido poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud...
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo! ¡Chist!
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista...
y he tocado en el infierno muchas veces...
Pero ahora, aquí...
rompo mi violín... y me callo.

Este es un poema, de esos cuyas palabras te abofetean y se te quedan grabadas en el rostro hasta el punto de cambiarte el gesto. León Felipe lo creó en el contexto de agitación, pugna por la democracia y legítima rebeldía, nadando en aguas difíciles, sí, pero en una lucha conocida y que llena. Es duro pero no forzado, lo que lo convierte en magistral.
Probablemente sea León Felipe el fundador de la poesía española sobre el genocidio judío durante la 2ª Guerra Mundial, junto a Max Aub, Jorge Guillen y otros. Estos poemas fueron escritos en el exilio, allá por los años setenta.
León Felipe (1884-1968) poeta español. En 1919 publicó su primer libro de poesías, Versos y oraciones de caminante. Hacia 1922 viajó a México, donde trabajó como bibliotecario. Fue profesor de literatura española en la Universidad de Cornell (EEUU). Retornó a España al iniciarse la guerra civil y se convirtió en un militante republicano hasta 1938, año en el que se exilió definitivamente en México. Sus obras más destacadas son La insignia (1936), Pescador de caña (1938), El hacha (1939), Español del éxodo y del llanto (1939), Ganarás la luz (1943), España e Hispanidad (1947), Llamadme publicano (1950), El ciervo (1954), Oh este viejo y solo violín (1968).